La importancia de la hidratación en el embarazo ¡Bebe mucha agua!

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Embarazada o no, necesitas agua para mantenerte saludable. Tu cuerpo y todos tus órganos esenciales deben tener agua suficiente para funcionar adecuadamente. También el agua ayuda a que las vitaminas y los nutrientes lleguen a las células, ayuda a la digestión, elimina toxinas y regula la temperatura del cuerpo. Como dato adicional, nuestro cuerpo está formado entre un 55% y un 65% de agua. Por lo tanto, el consumo necesario de agua es absolutamente crucial.

¿Necesito beber más agua ahora que estoy embarazada?
Sí. Durante todo el embarazo, requieres más agua para satisfacer las demandas de tu cuerpo.

¿Por qué requiere mi cuerpo beber más agua durante el embarazo?
Además de aumentar el volumen de tu sangre a medida que va avanzando el embarazo, la cantidad de líquido amniótico también aumenta, por lo que se exige un mayor consumo de agua. Además, el agua es uno de los factores clave de la leche materna y beber más agua aumenta las posibilidades de una mayor producción de leche.

¿Cuánta agua debo beber durante el embarazo?
Normalmente, una persona debe beber al menos 8 vasos de agua al día, esto equivale a unos 2 litros. Sin embargo, tú que estás embarazada es recomendable que bebas mínimo 10 vasos diarios, unos 2,5 litros. Si estás en época veraniega, debes aumentar la cantidad de agua en unos 3 o 4 vasos más, serían 13 o 14 vasos diarios en verano pues la mayoría del líquido lo pierde tu cuerpo a través de la sudoración.

¿Por qué es importante beber agua en vez de otros líquidos?
En primer lugar, la mayoría de zumos y refrescos están llenos de azúcares y no son nada recomendables esas calorías extra. Beber algún vaso de leche, infusiones, etc. pueden ser otras maneras de mantenerte hidratada si no quieres depender sólo de agua. Sin embargo, limita el consumo de bebidas con cafeína, las bebidas gaseosas y azucaradas.

¿Cuáles son los beneficios de beber agua durante el embarazo?

  1. Evita la deshidratación y purifica tu organismo.
  2. Ayuda a aliviar problemas como el dolor de cabeza, la fatiga, las náuseas, etc.
  3. Facilita la eliminación de toxinas.
  4. Transportar los nutrientes al bebé favoreciendo su buen desarrollo.
  5. Evita la hipertensión.
  6. Previene de infecciones.
  7. Evita el estreñimiento y las hemorroides.
  8. Y mejora el estado de tu piel.
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