Insomnio durante el embarazo ¡No estás sola!

Insomnio durante el embarazo no estas sola

Estás en tu noveno mes de embarazo y esta es la tercera noche durante la semana en la que no consigues dormir. Bienvenido insomnio! Es algo muy común durante el embarazo y te consolará saber que no estás sola, a todas nos pasa. Das vueltas en la cama, te giras a un lado y al otro para encontrar una posición cómoda y de repente piensas en la lasaña que tienes en la nevera. No hay remedio.

00:00 – Ya que no puedes dormir te levantas y te sientas cómodamente en el sofá. Comodidad que durará cinco minutos y deberás cambiar de nuevo de posición. Vas haciendo zapping y te embobas viendo Mickey Mouse, pensando en cuánto daño le ha hecho el 3D a tu infancia.

1:30 – Piensas en todos los viajes que podrías haber hecho si no estuvieras embarazada, como escalar el Everest o cruzar la Gran Muralla China… Se te pasa por la cabeza ponerte a ver El Señor de los Anillos, al menos así viajas entre La Comarca y Mordor.

02:00 – Tu temperatura está bien pero de repente te dan calores insoportables. Decides darte un baño para relajarte y piensas que eso te ayudará a conciliar el sueño. Te diriges a tu cama sabiendo que esta vez es la buena y que vas a dormir.

02:40 – Error. Te levantas para ir al baño, mientras te lavas las manos te miras al espejo y te parece estar viendo un espectro. Necesitas dormir ya.

3:30 – Tu mente da vueltas y te pones a pensar en gente. La primera en tu lista: tu suegra, que siempre está allí cuando no quieres verla y que divaga acerca de su juventud y los ocho hijos que tuvo sin engordar un gramo hasta el día del parto. Eso te va a quitar aún más el sueño, piensa en otra cosa.

4:25 – A lo mejor te vendría bien hablar y de repente te ha dado por tu pareja, porque ni siquiera intenta ocultar su disgusto cuando hablas de placenta, tapón mucoso, inyecciones y hospital. Además, en este momento él se rebela y finge dormir cuando le pides un masaje en los pies… Dudas si quieres despertarlo y darle la brasa un rato, pero lo ves durmiendo profundamente y sabes que mañana se levanta temprano para el trabajo. Mejor lo dejas.

5:00 – Vaya qué horas, ¿Y si aprovechas para hablar con tu tía que vive en Australia?. Por la diferencia horaria nunca coincidís, y ya que estás despierta…

5:40 – Te tumbas en la cama y la luz de la farola ilumina tu armario. Sí, el armario. Ese armario que no te gusta nada y que quisieras cambiar de una vez. Comienzas a redecorar mentalmente tu habitación, el color de la pintura no va para nada…

6:30 – La luz del día ilumina suavemente la habitación e intentas contar cuántas horas llevas despierta… Recuerdas que las matemáticas no son una actividad que te vaya bien realizar por la mañana, así que te levantas a prepararte un chocolate caliente.

7:15 – El desayuno está listo. Tu pareja entra en la cocina como una ráfaga de viento, lanza un “llego tarde” y se va.

El final de tu embarazo está cerca, es duro, pero disfruta de esas últimas semanas con barriguita. Pronto tendrás una nueva razón por la que levantarte por las noches.

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