10 cosas que debes saber sobre la amniocentesis

10 cosas que debes saber sobre la amniocentesis
1. Detecta complicaciones, pero no todas. Se usa para detectar problemas cromosómicos (el más común, el síndrome de Down), pero no detecta problemas anatómicos (como malformación en el corazón) o morfológicos (el mal funcionamiento de alguno de sus órganos).

2. Se realiza a partir de la semana 12. Puedes pensar que es demasiado tarde para detectar cualquier complicación, pero no se puede realizar antes debido a que la cantidad de líquido amniótico es escaso y existiría un alto riesgo para el embarazo. Para diagnósticos más urgentes se realiza una biopsia de corión (muestreo de vellosidades coriónicas).
3. Diagnostica la madurez pulmonar del bebé. Si en el segundo o tercer trimestre fuera necesaria una amniocentesis, no debes de extrañarte. Puede usarse para descartar que alguna infección de la madre haya afectado al bebé, o en el caso de que se deba adelantar el parto, para averiguar si los pulmones del bebé han madurado y están preparados para respirar por sí solos.
4. Cuanto más tarde se realiza, menor es el riesgo. Al atravesar el útero con la aguja se puede romper la bolsa amniótica o producir una infección. El riesgo disminuye si se realiza cuanto más avanzado esté el embarazo. El riesgo en la semana 12 es del 1%, en la semana 18 es del 0,5%… a causa de la consistencia de las membranas.
5. Los primeros resultados están en tan sólo unos días. En pocos días puedes conocer si tu bebé sufre alguna complicación cromosómica. Aunque para mayor seguridad hay que esperar unas cuatro semanas para los resultados definitivos.
6. Es una prueba molesta, pero indolora. No es nada dolorosa, pero sí puede resultar algo molesta. Después de su realización te puedes ir a casa, pero debes estar un mínimo de 2 días en reposo relativo, evitando grandes esfuerzos y coger peso. El líquido que te extraen (10-15 ml) lo repone tu cuerpo en el mismo día.
7. No es lo normal, pero puede que haya que repetir la prueba. En extrañas ocasiones se tiene que repetir la prueba debido a que el cultivo del líquido no evoluciona, o por contaminación de la muestra con células de la madre. En este caso, hay que realizar la segunda prueba a las dos semanas.
8. Es una prueba voluntaria. En ningún caso es obligatoria, suele recomendarse cuando la futura mamá pasa de los 35 años de edad o cuando los resultados de otras pruebas dan altos índices de riesgo. La madre es siempre quien tiene la última palabra.
9. Hay que firmar un consentimiento. Antes de realizarte la amniocentesis hay que firmar un documento para confirmar que realizas la prueba voluntariamente y que estás informada de los riesgos que conlleva.
10. El beneficio de la tranquilidad. En términos generales, esta prueba se utiliza para conocer si el bebé está afectado por algún problema cromosómico y así dar la opción a la madre de tomar decisiones según sean los resultados. Si todo sale bien, te permite vivir un embarazo feliz y con total tranquilidad. A parte, podrás conocer, sin error alguno, el sexo de tu bebé.