5 mitos sobre la lactancia materna

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Opiniones, dudas, consejos y leyendas logran confundir un poco sobre la importancia de la lactancia materna. Te presento los 5 mitos más comunes:

Mito 1: Amamantar frecuentemente al bebé disminuye la producción de leche.

FALSO. La cantidad de leche que una mamá produce depende de la necesidad del niño. Esta es la razón por la que amamantar al bebé tantas veces como éste lo requiera y permite a la madre siempre estar en el estado óptimo para suministrarle alimento a su pequeño.
Además estudios científicos señalan que cuando una madre amamanta en promedio 9,9 veces cada día -24 horas- durante los primeros 15 días, su producción de leche es mayor y el niño aumenta favorablemente de peso.

Mito 2: ¿Los niños obtienen toda la leche que necesitan durante los primeros 5 ó 10 minutos de estar mamando?

FALSO. Si bien a medida que crecen, los bebés aumentan su capacidad de succión y logran beber la mayor parte de su ración de alimento en los primeros 10 minutos, esta afirmación no es del todo cierta. Resulta que para los recién nacidos es difícil obtener la leche porque apenas están aprendiendo a mamar y por ende requieren de mucho más tiempo para satisfacerse.

Mito 3: Lo ideal es que el bebé tome primero la totalidad de la leche de un seno y luego del otro.

CIERTO. Es realmente importante que una madre se asegure de que su hijo ha terminado de tomar la leche de un solo seno antes de ofrecer el otro. La explicación de esta afirmación se centra en que la leche que contiene más calorías es la que el niño obtiene gradualmente conforme el seno se va vaciando. En consecuencia darle al bebé la leche del otro pecho prematuramente –es decir antes de que acabe la del primero- podría generar un desequilibrio en su alimentación en tanto no habría proporción calórica porque el niño solo habrá bebido de ambos senos la primera leche, es decir la más baja en calorías.

Mito 4: Independientemente del tipo de leche –materna o de tarro- es la cantidad que el niño consume la que determina cuánto puede aguantar antes de darle nuevamente de beber.

FALSO. Los niños que reciben leche directamente desde el seno de su madre vacían con mayor rapidez el estómago que los niños alimentados con biberón debido a la composición molecular de la leche materna y a su fácil digestión. Esto quiere decir que un bebé amamantado debe ser nuevamente alimentado alrededor de 1 hora y media después, mientras que uno que consume leche ‘de tarro’ o formulada puede tardar hasta 4 horas en requerir otra toma.
En consecuencia, la cantidad incide pero más aún el tipo de leche que se le suministra al bebé.

Mito 5: La lactancia demasiado frecuente favorecerá la obesidad en el niño cuando éste comience a crecer.

FALSO. Los estudios científicos demuestran que los niños amamantados que autocontrolan su alimentación, es decir que sólo beben la cantidad de leche que requieren, regulan ‘naturalmente’ la cantidad de alimento necesaria para su desarrollo. Son la alimentación con biberón y la introducción temprana de alimentos complementarios en su dieta los factores que pueden llegar a desencadenarles patrones de obesidad al crecer.

Vía RevistaFucsia
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