Estimular al feto con masajes para mamá

Estimular al feto con masajes para la mamá

El contacto físico con el feto es muy importante y si lo comenzamos a llevar a cabo desde el primer momento, mucho mejor Está demostrado que la estimulación temprana durante el embarazo produce una evolución muy positiva en el feto. Si con algo disfruta el ser humano es con el contacto físico, con las caricias, ya que éstas generan bienestar y un modo de manifestar el cariño y la unión entre las personas.

Por este motivo, no debemos olvidar que en el vientre de una mujer está creciendo un nuevo ser vivo que necesita ese contacto desde el inicio de su desarrollo. Es tal la importancia que se le da actualmente a la estimulación táctil, que se ha llegado a desarrollar la ciencia del tacto: la haptonomía.

La importancia del contacto físico

Este contacto no sólo provoca la relajación y bienestar del feto, sino que además responde a los estímulos que desde el exterior se le hacen llegar. De esta forma, comienza a interactuar con el resto de las personas, especialmente con sus padres, que serán las figuras en las que el bebé encontrará protección y cariño.

Los padres pueden ejercer esta estimulación mediante caricias en el vientre, masajeándolo con las manos o realizando rozamientos con los dedos y las palmas de las manos. El agua también puede ser un elemento que sirva a la hora de estimular mediante el tacto al feto, ejerciendo una ligera presión del agua sobre el vientre de la madre a una temperatura adecuada.

El juego de la patada

En muchas ocasiones, al realizarse la amniocentesis, el bebé llega a agarrar la aguja e incluso a apartarse de ella para protegerse, una muestra clara de que se resguarda de los agentes externos.

Después de un largo día, resulta conveniente que la mamá dedique unos minutos a establecer este contacto físico y emocional con su futuro bebé.

Una manera de interaccionar con el feto es la del juego de la patada; el bebé da ocasionalmente golpes con piernecitas, a lo que los padres han de responder con cierta presión sobre la zona. Con el tiempo, al ejercer esta presión sobre el vientre de la madre, será el bebé el que responda con la patada.

En el masaje no sólo entra en juego la estimulación táctil, ya que también se produce cierta conexión visual y auditiva, puesto que la madre observa ensimismada su vientre mientras lo acaricia y a la vez le dedica palabras dulces y cariñosas a su pequeño para que, poco a poco, éste vaya reconociendo el sonido de su voz.

Vía Hola
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