El deseo de ser madre

madre bebe

En algún momento de nuestra vida, muchas mujeres, sentimos cómo el deseo de ser madre invade nuestro pensamiento. ¿De dónde surge esa necesidad?

El tiempo marca nuestro cuerpo y éste nos habla de las posibilidades que tiene para organizar en su interior un proceso creador. El deseo de dar vida se encuentra en el camino que recorre una mujer; su cuerpo está preparado para ello. La mujer enlaza así su cuerpo y su alma a un nuevo ser, si cuenta con la complicidad de un hombre en el mismo plano.

La maternidad responde a un impulso del instinto de vida, a la necesidad de transcender, a la ancestral lucha por sobrevivir. La vida fértil de la mujer depende de unos procesos corporales y biológicos que se combinan con cambios psicológicos.

La menstruación provoca transformaciones corporales y psíquicas, que implican la aparición de una identidad adulta. El periodo durante el cual existe la posibilidad de tener hijos también nos marca los límites de plantearnos ese deseo, si es que queremos realizarlo, pues la menopausia abre otros caminos pero cierra ése.

Las mujeres han cambiado mucho en el último siglo. Han conquistado terrenos que le habían sido vedados para alcanzar nuevos logros que están en consonancia con su capacidad creadora, que no sólo se encuentra en su cuerpo, sino también en su espíritu.

En las dos últimas décadas, la tasa de natalidad ha descendido espectacularmente, al tiempo que se retrasaba la edad en que la mujer tenía su primer hijo. Este retraso es comprensible si se piensa que la mujer quiere conseguir un puesto en la sociedad para sentirse libre e independiente.

Pero el tiempo es implacable y pone límites a la naturaleza humana. Cuando una mujer cumple los 30, sabe que le queda una década para tener un hijo en óptimas condiciones. Lo mas lógico es que si no lo ha hecho antes, en este momento empiece a alumbrar ese deseo.

Parir es algo hermoso, es el arte de conquistar la vida. Traer al mundo a un nuevo ser constituye un acto sin igual, aunque esté rodeado de temores, dolores y preocupaciones. Todo esto se reprime y se olvida para dejar que se exprese la protección y el amor.