La lactancia sin secretos

lactancia materna

Dar el pecho es uno de los momentos mágicos que vivirás siendo madre, pero tienes que estar preparada. Si conoces la técnica y adoptas unos buenos hábitos desde el principio, todo será mucho más fácil y podrás disfrutar de la experiencia.

Tu hijo nace con el instinto de succión para tomar el pecho, pero es bueno que, ya desde el embarazo, te vayas informando sobre las pautas a seguir para que todo salga bien. Estas son las dudas más frecuentes que se plantean las nuevas madres:

¿Hay alguna crema que prepare el pezón para la lactancia? 

Durante el embarazo, los pechos se van preparando para amamantar; los pezones se agrandan, igual que la areola (la zona que los rodea), que también se oscurece. Con respecto a esos bultitos que has notado, se trata de los tubérculos de Montgomery, unas glándulas que protegen la piel y que sirven para orientar el olfato del recién nacido hacia la mama. Es normal sufrir esos cambios, aunque no en todas las mujeres se producen con la misma intensidad.

¿Cuánto tarda en subir la leche?

Lo habitual es que la subida de la leche se produzca en las 48 horas posteriores al parto, aunque en algunas mujeres con más hijos se adelanta a las 36 horas, y en otras puede retrasarse hasta las 72 o 96 horas posparto.

¿Duele la subida de la leche?

Hay algunas mujeres a las que les resulta molesta (notan los pechos más llenos y grandes), pero para otras pasa totalmente inadvertida. Cuando el bebé se pone al pecho inmediatamente y de forma frecuente en los primeros días, la subida se produce de forma gradual y, habitualmente, sin molestias. Pero si la madre tarda en amamantarlo y lo hace con un horario estricto, es más probable que sienta dolor, los pechos muy duros e incluso que aparezca fiebre por la rotura de algún conducto.

¿Siempre es suficiente con el calostro?

El calostro, ese fluido denso y amarillento, es la primera leche que toma el bebé y tiene un valor incalculable desde el punto de vista nutricional e inmunológico, pues ayuda a la maduración del sistema digestivo y defensivo y a la expulsión de meconio. En sus primeros días de vida, el bebé ingiere entre 2 y 20 ml en cada toma, una cantidad adaptada a la inmadurez de sus riñones, por lo que el calostro es suficiente.
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