Posibles molestias después de dar a luz

madre recien nacido en brazos

Ya vimos hace unos días los cambios que sufre tu cuerpo después del parto, pero estos cambios no es todo, también puedes sufrir malestares que ya has estado padeciendo en el embarazo, e incluso, pueden aparecer nuevas molestias. Veamos los trastornos y dolencias más comunes que pueden surgir después de dar a luz:

Micción frecuente: El incremento de peso que soporta la parte baja del abdomen y la dilatación que experimenta el periné durante el parto debilitan la musculatura de la zona. Esto puede causar, a veces, una incontinencia urinaria temporal.

Hematomas: Si se realiza una episiotomía, pueden aparecer en la región del periné (desde la vagina hasta el ano), causados por la presión del niño al nacer. Se curan solos en pocas semanas.

Hemorroides y estreñimiento: Las hemorroides son pequeñas dilataciones de las venas que hay alrededor del ano. Muchas mujeres ya las sufren durante el embarazo y pueden empeorar con los esfuerzos realizados durante el parto y agravarse en el posparto si se combinan con estreñimiento, provocado por el miedo infundado a que se suelten los puntos de la episiotomía, y porque el intestino tarda un tiempo en recuperar su ritmo. Lavar la zona con agua fría y seguir una dieta rica en fibra ayuda a aliviar el problema.

Insomnio: Está relacionado con la bajada brusca de la progesterona tras el parto, ya que esta hormona actúa sobre los receptores neuronales implicados en el ciclo del sueño. Los niveles se reajustan en unos días.

Sofocos y sudoración puntual: Se deben a los desajustes hormonales y a los cambios de temperatura que se dan en la lactancia, ya que la producción de la leche puede aumentar la sensación de calor. La mejor forma de aliviarlos es una higiene más frecuente.

Una tristeza inexpicable: Al expulsar la placenta, los niveles de estrógenos y progesterona desciende de golpe. Esta caída hormonal puede afectar al estado de ánimo, que de por sí ya está bastante alterado por la inseguridad e incertidumbre ante los cambios que se avecinan. No hay que angustiarse por no sentirse eufórica tras el nacimiento del bebé. Los estrógenos vuelven al nivel habitual en 3 ó 4 días, y el bajón de ánimo suele irse tal y como ha aparecido.