Estimulación prenatal. Cómo estimular a tu bebé durante el embarazo

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Aunque hay métodos de estimulación profesionales, la madre puede estimular a su bebé de distintas formas:

En el primer trimestre, acariciando la tripa

Tras la formación del tubo neural comienza la explosión celular y, aunque parezca increíble, estas células comienzan a multiplicarse a un ritmo de mil neuronas por segundo. Estas neuronas van “tejiendo” una red muy fina. Cada vez que el cerebro es estimulado por recepciones sensoriales se forman nuevas conexiones neuronales.

Esta es la base de la estimulación prenatal, ya que las conexiones se refuerzan con el aprendizaje. Por otro lado, sus órganos sensoriales ya están formados al final de este trimestre. El bebé percibe ya las caricias.

En el segundo trimestre, música a diario

La evolución cerebral depende en gran parte, de la creación de redes neuronales, y una de las primeras que se establece es la del sistema auditivo. El cerebro del feto siente, percibe, aprende y recuerda, pero el oído es el sentido más sensible y, por lo tanto, el más adecuado para la estimulación prenatal.

A partir del quinto mes, el feto ya puede oír, está preparado para captar sonidos y transmitirlos al cerebro. El sexto mes también es decisivo, ya que finaliza la proliferación neuronal en la corteza y se inicia el proceso de maduración de las células cerebrales que utilizará para el pensamiento consciente, es decir, el niño será capaz de aprender y recordar sonidos.

En el vientre de mamá también va adquiriendo hábitos de escucha. Es el mejor momento para escuchar música y hablarle al bebé de una forma amorosa.

En el tercer trimestre, observando sus reacciones

El bebé muestra ya un aprendizaje condicionado, los hemisferios cerebrales comienzan a trabajar juntos. Ya es capaz de responder con pataditas. De hecho, aunque nada más nacer se muestre aletargado, esta situación nueva para él, ya que mantiene una incesante actividad en el útero.

Lo habitual es que la madre lo perciba cuando está relajada, e incluso más intensamente cuando justamente quiere dormir. Así el bebé se moverá más por la tarde y cuando su mamá haya comido. Es sorprendente saber que el feto reacciona modificando su ritmo cardiaco y sus movimientos ante determinadas influencias externas, como la música y la voz de su madre. Esto significa que tiene capacidad de respuesta frente al exterior y, por ello, algunas técnicas como la haptonomía, insisten en que es posible mantener una comunicación táctil cuando el bebé está todavía en el útero.

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