Anécdotas en el parto: Corriendo al hospital…!

“El 18 de octubre a las 9 de la mañana perdí el tapón mucoso. Tenía contracciones cada 7 minutos y cada vez eran más fuertes. Llamé a mi marido diciéndole que teníamos que ir al hospital y me puse a mirar por la ventana para ver cuándo llegaba. Lo ví pasar por delante de casa, ¡¡pero no se paró!!. El pobre fue a buscarme a casa de mis padres, ¡3 km más lejos de nuestra casa!. El colmo es que cuando al fin llegué al hospital me examinaron y me dijo la matrona “Pero señora, todavía no tiene contracciones…”.

Volví a casa y a las 18:30 volví a sentir contracciones, esta vez cada 4 minutos. Me di una ducha rápida y avisé a mi marido que estaba cortando el césped. Me dijo él “Espera un momento cariño, ya termino. ¿Ya viene el bebé?”… Llegamos al hospital y cuando la matrona me vio me dijo “Vaya, ¿ya estás de parto?”, a lo que mi marido responde “No, es que ya va a nacer el niño” (empanado total). ¡No sé cómo se las apañó para no cortarse los dedos al cortar el cordón umbilical!. Encima cuando nos dieron al bebé preguntó él “¿esto es mío?”…
Puci

“Yo tengo la anécdota de mi hermana. Sintió contracciones por la noche pero tenía un pequeño problema: su marido solo es capaz de despertarse con la alarma del despertador, no hay otra cosa que lo despierte. Entonces ella, con la contracciones, programó el despertador para que sonara en unos minutos. Cuando se despertó, pensó que tenía que irse al trabajo, pero ella le dijo “no, todavía es temprano, pero el bebé llega y tenemos que ir al hospital”. Entonces él se levantó en seguida, se vistió, cogió el bolso que tenía preparado con las cosas para el día del nacimiento, se montó en el coche y salió corriendo. Al rato, dio media vuelta: había olvidado a mi hermana en casa!!”.
Tita

“En mi segundo parto, le dije a mi marido que ya teníamos que ir al hospital. Como tardaba mucho cogí el bolso que preparé y me fui a esperarlo en el coche. Después de esperar mucho tiempo, toqué el claxon, empecéo a ponerme nerviosa… Abrí la ventanilla y le grité “¿Qué estás haciendo? ¡Vamos ya!”. Entonces lo vi salir con una maleta gigante y el pregunté: ¿Qué hacías?”, me responde: “preparar las maletas para ti y para el bebé”.
Carla

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