¿Estoy comiendo bien durante mi embarazo?

embarazada cortando tomate

Cada vez hay más evidencias de lo importante que es para el desarrollo del feto y para la salud de tu futuro bebé cuidar la alimentación durante el embarazo. Se habla de alimentación sana y equilibrada, pero muchas veces puede que no sepas cómo llevar una alimentación saludable, ya sea por la falta de información sobre los diferentes grupos de alimentos o por tener dificultades para calcular las cantidades.

También puedes no ser consciente de estar llevando una dieta desequilibrada. El embarazo es el mejor momento para hacerte esta pregunta: ¿estoy comiendo bien? Cambiar, si fuera necesario, tus hábitos es el mejor regalo que le puedes hacer a tu bebé ya desde antes de nacer.

¿Qué es alimentarse bien?

No es lo mismo alimentarse que nutrirse. Te alimentas cuando comes para saciar tu apetito, ya sea con una ensalada o con una bolsa de patatas fritas. Sin embargo, la nutrición es el proceso químico por el cual tu cuerpo asimila los nutrientes y los líquidos que te aportan los alimentos.

Por lo tanto, una alimentación saludable sería aquella que garantiza un aporte de nutrientes suficiente como para mantener tus necesidades energéticas y, en tu caso, permitir que el feto se desarrolle con normalidad sin tirar de tus reservas para su crecimiento.

¿Cuánto y de qué?

Durante el embarazo, el reparto de nutrientes en la dieta se corresponde con el que se recomienda para una alimentación sana en el resto de las personas, es decir:

  • 55-60% de hidratos de carbono: Constituyen la base de la alimentación. Los hay de absorción lenta (cereales, pasta, galletas, pan, patatas, legumbres…) y de absorción rápida, como las frutas y las verduras. Consumir hidratos de carbono o azúcares, sobre todo de absorción lenta, es especialmente importante en el embarazo (y más aún cuando este está avanzado), por las demandas constantes de glucosa del feto.
  • 25-30% de lípidos o grasas: Aportan energía y favorecen la absorción y el transporte de ciertas vitaminas indispensables pero, sobre todo durante la gestación, hay que evitar las saturadas (fritos, rebozados, aperitivos, bollería…) y favorecer el consumo de grasas insaturadas, que encontramos en el aceite de oliva crudo, pescados (sobre todo azules), carnes magras, aguacate, frutos secos, etc.
  • 10-15% de proteínas: Las mejores son las de origen animal (huevo, carne, pescado, marisco, leche y sus derivados), aunque también hay proteínas en alimentos de origen vegetal, como las legumbres, los cereales o los frutos secos. La función principal de las proteínas es trabajar en la formación de los órganos y tejidos del bebé.

Mantener estas proporciones requiere un cambio de mentalidad y dejar atrás algunos tópicos, como que los hidratos engordan y las grasas no son sanas para el organismo. Por ejemplo, en vez de pensar: “Hoy como pollo y de guarnición, verduras”, en una alimentación equilibrada el pollo sería la guarnición o acompañamiento y las verduras sería el plato principal.

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