La respiración durante el parto

La respiración durante el parto
Uno de los aspectos más importantes que tratarás en el curso de preparación al parto es la respiración, que se convertirá en tu mejor aliado para romper el esquema que tradicionalmente relaciona parto y dolor y sustituirlo por el de contracción-respiración-relajación. La forma en que respires condicionará también el bienestar de tu bebé. Aunque los métodos varían, el patrón más común a seguir éste:

La respiración cuando empiezan las contracciones: Inspira suavemente por la nariz y espira con calma por la nariz o la boca de forma rítmica.

La respiración en contracciones fuertes: Inspira aire en pequeñas cantidades y expúlsalo por la boca. También puedes inspirar una buena cantidad por la nariz y espirar por la boca en cuatro tiempos.

La respiración ante contracciones muy fuertes: Toma aire por la nariz o la boca en un solo tiempo y expúlsalo por la boca en un tiempo. Las respiraciones torácicas rápidas te permiten controlar el dolor y mandar mucho oxígeno a tu pequeño.

¡Quiero empujar! Es posible que tengas ganas de empujar pero no puedas hacerlo porque el cuello de tu útero aún no está suficientemente dilatado. Te ayudará respirar soplando el aire con un solo soplido prolongado, como si tuvieses que apagar una vela. Si te resulta más cómodo, puedes utilizar el jadeo, respirando con la boca entreabierta de forma rápida y superficial, pero no conviene hacerlo demasiado pues puedes hiperventilarte.

¡Ya puedes empujar! Ha llegado el momento de la verdad. Para empujar correctamente, llena los pulmones con todo el aire que puedas cuando empieces a sentir la contracción y empuja mientras expulsas el aire. Entre pujos, procura relajarte y respirar de forma lenta y profunda antes de que llegue la siguiente contracción.