Las tareas domésticas durante el embarazo

Las tareas domésticas durante el embarazo

Durante tu embarazo podrás seguir desempeñando las tareas del hogar, pero evita agotarte. Pide ayuda a quienes te rodean y mentalízate de que debes hacer sólo aquello que sea verdaderamente indispensable.

Al pasar la aspiradora, poner el lavavajillas o hacer las camas, dobla las rodillas para evitar arquear la espalda. Lo mejor es que te agaches, flexionando y separando las piernas, o que te arrodilles. Así protegerás tu espalda de molestos tirones, dolor lumbar y ciática.

Al sacar la colada, por ejemplo, es mejor que coloques el cesto sobre una mesa o silla y vayas echando la ropa en él. De este modo evitarás coger el peso de la ropa húmeda desde el suelo. Asímismo, al fregar el suelo, no llenes el cubo de agua demasiado, y siempre que friegues el suelo o barras, utiliza un palo largo para evitar el arqueo de la espalda.

Si vas a limpiar los baños, acostúmbrate a abrir bien las ventanas para ventilar. Los productos que utilizas, en pequeñas cantidades, no son tóxicos, pero sí pueden causarte molestias, pues su olor es fuerte y desagradable. Si puedes, evita esta tarea y deja que te ayuden, ya que te obliga a permanecer mucho tiempo agachada y en mala posición.

La plancha es otra de las tareas que deberías abandonar. Es muy perjudicial para la espalda y supone un gran gasto de energía. Si no tienes más remedio, utiliza una tabla regulable para que puedas planchar sentada. Si prefieres hacerlo de pie, apoya uno de los pies en un taburete pequeño o algo similar de unos 20 centímetros de alto y altérnalo con el otro cada cinco minutos. Intenta no pasar más de 30 minutos seguidos planchando.

Y ahora, dime! ¿Cómo estás llevando tú las tareas de la casa? Deja tu comentario.

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