QUINTO MES. Diario de un bebé en el vientre materno
Mi 18ª semana
Por si no tenía bastante con el lanugo (esa pelusilla que tengo por todo el cuerpo), he empezado a cubrirme por todo lados de una especie de capa grasa (el nombrecito se las trae, se llama: vérnix caseosa) que sirve para protegerme de la humedad del líquido amniótico ¡Menos mal!
Ya soy casi la mitad de largo de lo que seré cuando nazca, y mis músculos son muy fuertes, apoyo los pies en las paredes del útero de mamá, me impulso y no veas qué piruetas tan chulas soy capaz de hacer.
A estas alturas, mi rutina de vigilia-sueño es bastante similar a la que adoptaré cuando nazca. Me han salido cejas y algo de pelo en la cabeza ¡cómo mola! aunque creo que después de nacer se me caerá y me saldrá otro nuevo. Mamá está deseando que mis órganos acaben de madurar para que su placenta no tenga que asumir todos los procesos metabólicos de mi nutrición, ya que por esta razón (desde la semana 12 hasta la 20) la placenta de mamá pesa tanto o más que yo mismo. Así tiene esos molestos dolores de espalda, pobrecita.
Mi 19ª semana
Últimamente me lo paso chupi aquí dentro. Como tengo tanta actividad, necesito descansar mucho, y me he convertido en un verdadero dormilón. Puedo dormir de 16 a 20 horas, durante las cuales se intercalan fases de sueño ligero y sueño profundo. A veces me despierto sobresaltado y otras no hay quien me mueva.
Mami tiene el vientre tan redondeado y prominente ya, que sólo puede dormir de lado. Para aliviar el fastidioso dolor de espalda, ha colocado una tabla de madera debajo del colchón y parece que se encuentra bastante mejor. También le ayuda ponerse un cojín entre las piernas, parece que así la barriga descansa mejor.
Mi 20ª semana
Otra vez me han visto papá y mamá por la tele esa que tiene el médico. Mamá ha ido hoy a hacerse la segunda ecografía y dicen que tengo aspecto de un recién nacido "en miniatura". Se han emocionado mucho al verme ¡pusieron una carita...!
El médico me parece un fisgón, ha estado un buen rato observándome: ha contado las vértebras de mi columna y los dedos de las manos, ha analizado mi tórax, mi hígado, mi vesícula biliar y mis extremidades, se ha fijado en la forma de mi corazón y de mis riñones y ¿cómo no? en cuál era mi sexo. Papá ha empezado a dar saltos de alegría cuando le han dicho que yo era un niño. Mamá ha esperado a que "el de la bata blanca" confirmara que mi desarrollo era normal y que todo estaba bien para ponerse contenta de que soy un niño.
Ya he recorrido la mitad del camino. Acabo de cumplir 20 semanas de vida y me quedan otras tantas "en teoría" para conocer el mundo ¡Qué ganas tengo de descubrir cosas nuevas! Ahora las células nerviosas de mi cerebro han dejado de multiplicarse, y me han dicho que, a partir de esta semana y hasta que nazca, mi cerebrín crecerá a razón de 90 gramos al mes ¡qué alucine! ¿no?
Mi 21ª semana
¡Estoy emocionado! Por fin he conseguido hacer llegar el pulgar hasta mi boca y ahora me chupo el dedo siempre que quiero. Además de divertirme, así ensayo la succión para cuando nazca y necesite mamar para alimentarme de mi mamá.
Cada vez tengo más pelo en la cabeza, aunque todavía no sé de que color va a ser porque carece de pigmentación. Mi cabello todavía es blanco y las cejas parecen dos mechones también blanquecinos. A diferencia de mi cabello, el iris de los ojos, sí va adquiriendo su color definitivo ¿los tendré azules, negros...?
Yo, aunque sano, estoy muy delgado, pues todavía no acumulo grasa en el cuerpo, sólo un 1% de mi peso corporal corresponde a tejido graso. Ya peso 450 gramos.
Mi 22ª semana
El hierro que está tomando mamá me viene muy requetebién, ya que ahora necesito mucho oxígeno para mi desarrollo y este mineral que, además, es imprescindible para los glóbulos rojos que no dejo de fabricar.
Mi piel sigue estando arrugada, porque no tiene grasa debajo, pero tiene un color menos rojizo y se ha engrosado bastante, gracias a lo cual ya no se aprecia las pequeñas venitas de mi piel (mejor, porque me daba un poco de grima que se transparentasen las venas).
Mi corazón late de manera tan intensa que anoche papá consiguió oírlo con sólo pegar su oído al vientre de mamá (estaba alucinado). Yo también soy capaz de oír el corazón de mami, y su voz resuena cuando habla. Me encanta que me cuente cosas y me cante...
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