Consejos para seguir rindiendo en el trabajo estando embarazada

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Hoy en día casi cualquier mujer es trabajadora y les surgen infinitas dudas sobre su rendimiento laboral, cuándo deberán dejar de trabajar, etc. Hoy vamos a descubrir algunos consejos con los que podrás trabajar tranquila sin que tu barriga sea un impedimento.

En primer lugar deberás tener en cuenta que tu embarazo se esté desarrollando con normalidad y que tu trabajo es un lugar saludable. Si cumples estas dos condiciones podrás seguir trabajando incluso hasta el día del parto, sin olvidar que debes seguir una dieta sana, estirar de vez en cuando las piernas, sin exigirte más de lo que puedes hacer y, muy importante: recuerda que durante el primer trimestre del embarazo se sufren cambios hormonales importantes que pueden hacerte estar más sensible o mucho más cansada.

El momento en el que dejes de trabajar depende de ti y de las recomendaciones de tu médico. Algunas mujeres prefieren dejar de trabajar para poder dedicarse un poco más a sí mismas, ya que luego les resultará más difícil.

En el caso de que decidas trabajar hasta el día del parto te podrán ser útiles estos consejos:

– Tómate las cosas con calma y, si puedes permitírtelo, trabaja al menos un día a la semana desde casa.

– Evita las horas punta para entrar y salir del trabajo. Puedes pedir permiso como mínimo para salir un poco antes.

– Si trabajas sentada búscate una silla cómoda, pon los pies en alto y ten en cuenta que la zona baja de tu espalda esté bien acomodada. Puedes usar un cojín si es necesario.

– De nuevo, si pasas mucho tiempo sentada date pequeños paseos y realiza estiramientos cada 2 horas.

– Para combatir las náuseas y las necesidades energéticas de esta etapa procura hacer varias comidas al día y ten siempre a mano bolsitas de frutos secos, galletitas saladas, fruta… Así podrás picotear siempre que te sea necesario.

– En el segundo trimestre te sentirás llena de energía. Aprovecha ese periodo para adelantarte trabajo, si es posible.

– No tengas miedo a decir “no puedo hacerlo” cuando ya no llegues a más.

– Si es posible, échate una siesta antes o después de la comida.

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