Después del parto ¿Qué cambios físicos sufre tu cuerpo?

mama bebe hospital

Después del parto, los órganos que han intervenido en el embarazo tienen que volver a su estado anterior y, al mismo tiempo, tu cuerpo se transforma para atender las necesidades de tu pequeñín. Aquí tienes los cambios físicos más inmediatos después del parto:

El útero disminuye de peso y tamaño

El útero experimenta una reducción rápida en volumen y peso, aunque tardará unas seis semanas en volver al volumen previo al embarazo. En este tiempo pasará de los 30-33cm que mide al final de la gestación a 7-8cm, y de 1.500g a 60-80g de peso. 
Esto es posible gracias a los entuertos, las contracciones que experimenta el útero en el posparto inmediato para cerrar los vasos sanguíneos que irrigaban la placenta durante el embarazo. Estos suaves dolores breves y puntuales (duran unos segundos) suelen aparecer unas horas después del parto y pueden prolongarse durante cinco o seis días. El primer día son más frecuentes y luego van disminuyendo hasta desaparecer.
Las molestias pueden aumentar cuando se pone al bebé al pecho, ya que la lactancia estimula la liberación de oxitocina, la hormona que desencadena las contracciones.

Los loquios

Se expulsan los loquios, un flujo formado por sangre y restos de la mucosa del útero. Al principio son rojizos y pueden acompañarse de coágulos. Conforme pasan los días, se vuelven más claros, de color rosado, y al final son amarillentos. Se aconseja usar compresas de algodón y cambiarlas a menudo. Los tampones no son recomendables, pues favorecen las infecciones.
Si notas que huelen mal, consúltalo con el ginecólogo. Podría ser una señal de infección o inflamación en el canal del parto.

Los genitales externos y el periné

Suelen cicatrizar rápido si existe buena higiene en la zona y se mantienen secos. Las lesiones que pueda haber por la episiotomía (cada vez menos frecuente y más pequeña) o los desgarros por parto instrumental (forcéps) desaparecen en unos diez días.

El abdomen se reduce

Ya en el parto pierdes entre 5 y 7 kilos (entre el bebé, la placenta y el líquido amniótico), pero la tripa seguirá hinchada durante unos días, hasta que el útero baje de tamaño. La pared abdominal (distendida durante el embarazo) permanecerá blanda unas seis semanas.
El proceso de recuperación va más despacio en las mujeres con más hijos, las que tienen un metabolismo más lento o quienes han ganado mucho peso durante el embarazo.

Los pechos se hinchan

Tras el parto, las mamas aumentan de tamaño y durante los primeros días (por la llamada subida de la leche), hasta que la lactancia se regulariza, se hinchan y se ponen duras y sensibles. Puedes aliviar la sensación de tirantez aplicando compresas o paños fríos. Si las molestias no remiten, conviene consultar con un experto en lactancia o con la matrona, ya que pueden deberse a que el bebé no mama bien y el pecho no se vacía correctamente. 
En los días siguientes al parto, las glándulas mamarias expulsarán un líquido amarillo que recibe el nombre de calostro. Esta substancia es muy rica en sustancias inmunológicas, leucocitos, agua, proteínas, grasas y carbohidratos, lo que la convierte en el alimento idóneo para el recién nacido hasta que aparezca la leche definitiva.

Retención de líquidos

La oxitocina que se libera al dar el pecho es responsable de que la mujer note los pies y los tobillos más hinchados a causa de la retención de líquidos, que ya pudo sufrir durante los últimos meses de embarazo. La molestia desaparecerá en cuatro o cinco días, en cuanto la lactancia esté normalizada.

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