Aborto espontáneo


El aborto espontáneo es la expulsión de un embrión no viable de forma involuntaria. Muchos de éstos suceden sin conocimiento por parte de la mujer que sin saber que está embarazada piensa que se trata simplemente de una menstruación más fuerte de lo normal.

Se denomina aborto espontáneo a la pérdida del embrión que se produce antes de la semana 20 de gestación, después de esta semana se consideran nacimientos de un feto sin vida.

Síntomas

No suele ser doloroso, sin embargo el dolor emocional es mucho más elevado ya que para la mayoría de las mujeres la pérdida de un embarazo supone la pérdida de un hijo. Algunos de los síntomas del aborto espontáneo son:

– Dolor de espalda, lumbar.
– Dolor abdominal, muy similar al de los cólicos.
– Calambres.
– Sangrado vaginal o expulsión de coágulos.

Causas

– Trastornos uterinos.
– Infecciones que provocan inflamación del útero o perjudican gravemente al embrión.
– Enfermedades infecciosas (toxoplasmosis, sífilis, listeriosis, sida, hepatitis B, brucelosis).
– Deficiencia nutricional al embrión.
– Carencia de ácido fólico.
– Rechazo del embrión.
– Por un aborto previo provocado, éste incrementa las posibilidades en los futuros embarazos.

Recuperación

Va a depender de la edad de la mujer y de su estado de salud. Normalmente la recuperación es a corto plazo. Los ciclos menstruales se suelen regularizar entre los 2 y 3 meses siguientes de producirse el aborto espontáneo.

Volver a intentarlo

En caso de querer volver a quedar embarazada acudir a un especialista para que aconseje sobre cuanto tiempo es recomendable dejar pasar para volver a intentarlo, teniendo en cuenta las causas que provocaron el aborto espontáneo, la edad de la mujer y su salud actual.

Prevención

– Tener unos buenos hábitos alimenticios.
– Hacer algo de ejercicio.
– Tomar ácido fólico y mucho calcio.
– Cuidar el peso, evitar el sobrepeso y la extrema delgadez.
– No consumir drogas, tabaco, alcohol.
– Evitar los embutidos y carnes poco hechas.
– Estar al día de todas las vacunas y vacunarse de posibles enfermedades contagiosas.
– Vigilancia médica constante.

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