La varicela en el embarazo

La varicela durante el embarazo

La infección de una embarazada por el virus de la varicela puede tener consecuencias graves para el feto. Los efectos varían según el momento de la gestación en el que se haya producido la misma.

Si el contagio de la varicela sucede antes de la semana 8, la infección suele producir un efecto de “todo o nada”, es decir, o produce un aborto o no afecta al feto.

Si el contagio se sitúa entre las semanas 8 y 20 de embarazo, estamos en el peor caso, ya que en este período sí se pueden producir diversas malformaciones de mayor o menor gravedad y que suelen afectar a los miembros, retina, nervio óptico y otras funciones neurológicas.

Cuando el contagio por varicela sucede después de la semana 20 de embarazo, el efecto sobre el feto no tiene importancia y puede no presentar ninguna afectación o, como mucho, una erupción en el nacimiento (herpes zóster neonatal), que remite sin problema.

Particular importancia tiene la varicela en el período cercano al nacimiento del feto, ya que si aparece en la semana previa al mismo, puede producir un cuadro de mucha gravedad en el neonato.

Otra vertiente del problema es la infección de la embarazada por varicela, ya que en adultos, y más en gestantes, puede producir un grave cuadro respitarorio, conocido como neumonía varicelósica, que requiera incluso el ingreso en una unidad de cuidados intensivos.

Aunque existe tratamiento médico, no está claro que pueda ser totalmente eficaz en la prevención de las malformaciones fetales. Por ello, una vez más, la prevención debe ser nuestra principal arma.

Actualmente existe una vacuna antivaricela que puede administrarse, con anterioridad al embarazo, a las mujeres que no han padecido la enfermedad previamente. Asimismo, las embarazadas que no hayan padecido la vericela o tengan dudas sobre ello, no deben tener contacto con personas infectadas.